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Bushi Dojo

Impresiones sobre el Kagami Biraki

Impresiones sobre el Kagami Biraki

 

 

 

Ni la intensa lluvia, ni el frío. Ni el cansancio, ni el sueño. Nada puede detener la voluntad del guerrero.

Entrenando con el yari bajo la lluvia, codo con codo con mis compañeros, he podido ponerme por un momento en la piel de los antiguos guerreros que se jugaban la vida en combate. Es increíble pensar en el caos de las guerras de antaño, como los guerreros luchaban para vencer o morir, y como tenían asumida la muerte, elemento inherente en su naturaleza.
Quizá a nosotros no nos vaya la vida en ello, pero sí que nos va nuestra voluntad y nuestro espíritu como budokas.

Entrenando en esta situación, he conseguido ver un poquito más allá de las katas que estábamos haciendo de yarijutsu, he empezado a entender que en realidad en combate no importa tanto las katas que sepas realizar sino el modo en que lo vives.

Tirando con arco, usando los senban shurikens y la cerbatana uno se da cuenta de que hay un gran abanico de posibilidades en cuanto a armas y ataques que podían o pueden haber en un combate real. Cada una tiene una determinada función y se usa en un determinado momento. Creo que lo importante de esto no es ser un maestro de un determinado tipo de arma, sino ser capaz de dominar la que tengas a tu alcance para la situación que te convenga y cuando haga falta.
Empiezo a entender que ese es el espíritu del ninja, ser capaz de adaptarte a cualquier cambio, Banpen Fugyo.
 

Qué decir del asalto nocturno en el bosque, por lo menos para mí, fue impresionante. Ha sido la primera vez en mi vida que me he sentido tan en contacto con la naturaleza, podía sentir tanto el rumor del río como la respiración de mis compañeros tumbados en el suelo admirando la luz de la luna llena, y a la vez sentir la adrenalina del momento.

Durante ese rato, me olvidé de todo. Sólo existía la naturaleza, mis compañeros y el objetivo. No acabo de encontrar las palabras para poder describir lo que sentí entonces, supongo que empecé a entender de verdad porqué empecé y quiero continuar el camino del Budo.

Tras dormir un poco, vuelta a la carga. Desenvaine a la salida del sol, sintiendo la unión de todos entrenando con la espada, se unen nuestros espíritus guerreros.

Todo esto además de los grandes ratos de diversión y confraternización en las comidas y demás, han hecho este fin de semana para mi inolvidable.

Momentos  así demuestran que en Bushi Dojo somos más que budokas que entrenan juntos, somos una familia.

Quizá yo no sea el más indicado para decir esto, ya que llevo pocos meses con vosotros, pero espero poder acompañaros durante muchos más; y ya no digo meses, sino años.

Ojalá podamos repetir más experiencias como esta, he disfrutado muchísimo.

Dani y Kim, sólo puedo deciros una cosa: Domo arigatou gozaimasu Senseis !!

Bushi Dojo… AHU!!

Oriol Gásquez, Mukyu

 

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