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Bushi Dojo

Dando Vida


Hace ya más de 16 años desde la primera vez que tuve la suerte de conocer y entrenar con el Sôke Masaaki Hatsumi en Japón, fue durante el Daikomyo Sai de 1.989.
En aquella, mi primera ocasión de ver la prueba del Godan Test fue, entre otras, nada más y nada menos que la de mi gran amigo y hermano del budo Pedro Fleitas. Fue una noche extraña en sucesos y en un dojo lejano y misterioso para mí en aquella época, el de Someya Shihan, ya que estaba alejado y en mitad de un campo oscuro.
Curiosamente, se iniciaba el entrenamiento con la prueba del Godan Test (el paso a 5º Dan), a diferencia de ahora que se suele realizar al final del mismo.
Dicha prueba solo la podía realizar el Sôke, por lo que un halo de misterio se cernía sobre mi, pues por primera vez vería en directo aquello tan fantástico de lo que había oído hablar en tantas ocasiones. Una prueba que pasaban los ninja una vez alcanzado un nivel extrasensorial avanzado y que me parecía tan especial como difícil.
Y efectivamente, ante mí y otras más de 50 personas se producía una vez tras otra el “milagro”?. Algunos pasaban otros no, pero llegado el turno a mi hermano Pedro, recuerdo que nada más arrodillarse ante el Sôke e ir éste a colocar el fukuro shinai sobre su cabeza ya lo esquivó, Sensei sonrió y sopló, como diciendo: “...Uf!! que preparado está éste...”
Presiona su cabeza, suena un rugido: “Start”, silencio, mucho silencio, a pesar de tanta gente como habíamos no se oían ni las respiraciones. Ambos con los ojos cerrados, se eleva la espada, miro absorto..., se detiene, parece interminable, pero no..., zzaass!!, baja el sable a toda velocidad, ni mirando me hubiese dado tiempo a escapar (pensé), pero Pedro ya no está ahí, había rodado. - Sensei: “Ok, very good”. Todo el mundo aplaude, Pedro se gira en seiza, saluda al Sôke, se levanta, le da la mano, nueva reverencia de saludo, el Sensei corresponde y le da una palmada en el hombro. La gente sigue aplaudiendo, yo aplaudo con emoción, casi con lágrimas en los ojos. Aquello me hizo estar todo el entrenamiento absorto, ensimismado, estaba como atolondrado. Hacía menos de una semana que había conocido a Pedro, fue allí mismo en las calles de Noda, y ya me unía a él un sentimiento de amistad increíble. El cual todavía hoy no solo perdura, sino que ha crecido tanto que nos acompañará de por vida.
Aquella experiencia que viví y la emoción que sentí esa noche, ya no volvió a ser tan fuerte hasta poco más de dos años después. A pesar de haber estado presente en otros Sakki Test.
Fue en mi Godan Test, un 20 de marzo de 1992 en Canarias y en el dojo de mi hermano Pedro, casualmente. Donde tuve la oportunidad de sentir en primera persona aquello que me había dejado perplejo y marcado, pues no se puede entender, sino sintiéndolo.
Recuerdo que mi amigo “Moncho” (antiguo alumno de Pedro) que estaba junto a mí aquella noche y salió justo antes que yo, comentaba luego de vuelta al hotel: “Yo creía que me iban a matar, y me tiré en plancha...”, entre risas de unos y llantos de otros que no habían pasado, incluso uno se rascaba el cogote diciendo: “Vaya chichón que me ha salido...ja, ja...”, yo pensaba, efectivamente, uno siente el instinto de muerte, pero el Sôke lo convierte en VIDA. Ya que al bajar el bastón proyecta su “intención”, y ésa misma intención, si el alumno está preparado para percibirla, es la que te empuja fuera de peligro.
Pero realmente, con el tiempo descubres que el Sakki no es solo aquella primera vez, el Sakki hay que pasarlo a partir de ése momento, cada día, entrenando, evolucionando, creciendo. El Sôke te abre la puerta y eres tu el que debe empezar a evolucionar. Al menos, eso es lo que yo he aprendido en todo este tiempo.
Tu VIDA en la Bujinkan toma otro cariz a partir de ése momento, por eso digo que el Sôke DA VIDA a través de cada Godan Test. El rumbo que tomes depende de ti, de cómo hagas frente a las adversidades, en la vida cotidiana, en el dojo, el trabajo, la familia, etc., y por supuesto en la Bujinkan. Es cada cual el que adopta un tipo de compromiso al respecto.
Pues, tras éste pequeño preámbulo, como empecé diciendo han pasado 16 años desde la primera vez que vi un Godan Test, y justo en otro Daikomyo Sai, concretamente 30 de Noviembre de 2.005, día del Otakiage (ceremonia del Fuego consistente en quemar frente al templo, los darhuma y amuletos que han protegido las casas durante todo el año). Estoy aquí, en el Budokan de Ayase, en seiza junto a mis compañeros Jugodan, esperando mi turno para dar la transmisión del Sakki Test a otra persona...
Realmente me gustaría poder expresar todo lo que pasó por mi cabeza, hasta el momento de salir, ¿Cómo agradecerle al Sôke el privilegio de está ahí..., y tantas otras cosas?. Pero tan poco importa demasiado, ya que la importancia de las cosas reside en su sencillez, como lo hace siempre el Sensei. Así que lo relataré de la forma más simple posible.

Llega mi turno, salgo al centro donde recibo el Fukuro Shinai del shihan que me precedía, no recuerdo quién, solo pienso en hacerlo bien, es también MI PRIMERA VEZ. Frente a mí un chico de Israel (esto lo supe más tarde cuando él y Motiv vinieron juntos a darme las gracias), se coloca en seiza de espaldas a mí, marco la distancia, presiono sobre su cabeza y cierro los ojos (imito a mi Maestro, que bien nos ha enseñado el Sensei). Durante ese corto período de tiempo vienen a mi mente infinidad de ideas y pensamientos, como: “Seré capaz de no defraudar al Sôke, él ha puesto su confianza en nosotros, debo transmitir el Sakki, la verdadera intención, y a la vez mi deseo es: “ojalá pase...”
No hay tiempo para más, subo el Fukuro, inspiro, cierro los ojos con fuerza y pienso en darle, pero a la vez, no deseo lastimarle...!!! ZAASSS...
Es inevitable...!!, me desequilibro hacia delante, casi nadie lo nota pero yo sí, abro los ojos convencido queriendo decir: “O.K., me ha hecho el vacío”, pero espero y miro al Sôke, casi sin dar tiempo, se oye esa palabra en sus labios: “Oookeiii” y la gente empieza a aplaudir.
El chico lo ha pasado, pero yo además estaba convencido, ya que fui YO el que sentí su Sakki, ÉL me hizo el vacío a mí. Sentí entonces la verdadera TRANSMISIÓN del Sôke, él nos ha estado preparando, paciente, lenta y silenciosamente para esto, para comprender la esencia del Sakki Test.
A mi entender, lo definiría como el momento en que el alumno se iguala al maestro, ambos corazones van al unísono. Sabido es que en la antigüedad esta prueba se realizaba con katana real, por lo tanto era una VERDERA PRUEBA DE VIDA. De ahí su significado: “Sakki Test, la Prueba de la Verdad”.
Es un verdadero sentimiento de VIDA, y esto me hace pensar cuanta vida nos ha estado regalando el Sôke a lo largo de todos estos años. ¿Seremos capaces de agradecérselo lo suficiente?. En realidad él nos DA VIDA, SU VIDA, en cada entrenamiento, cada dibujo, cada golpe, cada vez que nos habla, en cada vídeo que transmite su palabra y su técnica.
Sin darnos cuenta, debemos tanto a Hatsumi Sensei que lo único que podemos hacer para agradecérselo es seguir sus pasos con FÉ, HUMILDAD, DEDICACIÓN, HERMANDAD, AMOR, ETC...
Pero sobre todo RESPETO, queridos bûyû. Respetar los deseo del Sôke, respetando a nuestros Bûyû.

Seguir DANDO VIDA, con él, para él y por él. Al fin y al cabo eso será lo que nos quede a nosotros, el placer y la satisfacción de haber servido a nuestro Maestro en Cuerpo y Alma como él sirvió al suyo.
Sirviéndole, serviremos a las GENERACIONES VENIDERAS.
Solo espero y deseo, que cada vez que el Sôke me requiera para aplicar el Sakki, sea capaz de generar ése deseo de VIDA que el Sensei me inflingió a mí. Vida a través del Budo de la Bujinkan.
Dando vida también nos la damos a nosotros mismos, ya que así cumpliremos con uno de los más importantes principios básicos del Ninjutsu: ¡La Alegría de Vivir!

¡Seguid DANDO VIDA HERMANOS!


Juan Manuel Serrano Guillén “GEKIRYU”
( Judan Kugyo Happo Hiken)
España

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