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Bushi Dojo

En busca del kata perdido

 

Hatsumi Sensei está ultimando un libro que se centra en los principales Ryuha y temas de la Bujinkan de los últimos años, y al parecer contendrá una descripción detallada paso a paso de cada waza de cada escuela, lo cual según dice él mismo, eliminará la necesidad de mucha gente de coleccionar técnicas.
Durante muchos años nosotros, mi colega Kim y yo, fuimos también unos coleccionistas de técnicas.
Bueno, más que coleccionistas yo diría que el término correcto sería « buscadores » de técnicas. Es normal, puesto que no las teníamos y las necesitábamos para poder evolucionar y hacer crecer el puzzle de nuestro budo.
Pero una vez las encontrábamos, como el que encuentra el cromo que le falta, no nos limitábamos a colocarlas en su álbum correspondiente - el nivel de su correspondiente escuela - para que se quedara ahí, bien guardadita, durmiendo el sueño eterno.
No. Necesitábamos las técnicas de las escuelas para poder trabajar sobre ellas. Una vez las teníamos las despachurrábamos, las descomponíamos, las estudiábamos al derecho y al revés, veíamos que había dentro de todo aquello.
Como el niño que desmonta el juguete para ver que hay dentro.
Cada nueva técnica encontrada era un juguete nuevo. Y había que desmontarla y volverla a montar, averiguar cómo funcionaba, como estaba construida por dentro.
¿Funciona por el otro lado ? ¿Y si el ataque es este otro ? ¿Y si le metemos un arma? ¿Contra dos ukes ? Y así incansablemente.
Al final, el « cromo » original estaba en su álbum correspondiente pero su mensaje había cobrado vida y se había instalado en nuestro interior para hacer crecer nuestro budo.

Recuerdo docenas de viajes a diversos lugares de la península para asistir a seminarios, y a la vuelta, cansados, mientras iban pasando los seiscientos u ochocientos kilómetros de regreso a casa, Kim iba conduciendo y yo a su lado con una libreta, e íbamos repasando el curso y las técnicas que habíamos aprendido, tomando notas que venían a complementar las ya tomadas durante el curso a vuela pluma.
Bueno, han pasado muchos años desde eso. Obviamente seguimos entrenando, estudiando y acudiendo a seminarios. Pero hace ya tiempo que el álbum está lleno.
Ya tenemos todas las técnicas de todos los niveles de todas las escuelas. Bien, algún hueco queda sin cromo en algún álbum, pero eso ya no significa nada. No nos resulta imprescindible tener la colección completa.
De vez en cuando aún nos llega algún cromo de aquellos difíciles, los que nunca salían por más sobres que te comprases. Pero eso ya es sólo anecdótico.
Podemos decir que hace ya bastante tiempo, unos cuantos años, que completamos el puzzle. De hecho hace ya bastante tiempo también que lo desbaratamos de nuevo y esas piezas son las que vamos entregando día a día a nuestros alumnos para que ellos puedan ser capaces algún día de completar su propio puzzle.

Como dice Hatsumi Sensei, el kata no importa. Lo que importa es el sentimiento.

Pero ojo, Hatsumi Sensei siempre habla para niveles altos. No vayamos a pensar que los principiantes no necesitan del kata básico y queramos darles directamente el sentimiento. Eso es otra historia.
El sentimiento sin fundamento no sirve tampoco de nada.
El kata hay que tenerlo, sí, pero es suficiente con conocerlo y tenerlo escrito. No hay que aferrarse a él y nada más. No es necesario memorizarlo y robotizarlo.
Es suficiente con trabajarlo, y para ello, para poder trabajarlo bien, cada vez que lo vayamos a trabajar podremos abrir el álbum y mirar el cromo. Es decir, echar mano de nuestros apuntes y refrescarnos la memoria. Pero eso solo será posible si previamente, en los años anteriores, hemos hecho los deberes en el dojo.
Hay gente de otras artes marciales que discrepará diametralmente de esto y lo entiendo. Pero el motivo quizás es que ellos tienen apenas unas cuantas katas que aprender en toda su vida.
Nosotros tenemos unas cuantas escuelas completas, cada una con varios niveles y cada nivel con un mínimo de seis u ocho técnicas y un máximo de veintitantas.
En total, creo que tenemos unas seiscientas y pico katas, entre mano vacía y armas si contamos todas las escuelas, armas y niveles.
Eso es imposible de memorizar para la inmensa mayoría de los mortales. Además, no es necesario. El kata es un legado, una forma de transmisión de la esencia. La misión del kata es implantar en tu cerebro un movimiento fundamental, darte una clave que a posteriori, en combate, hará saltar un resorte automático que te llevará a realizar un movimiento sin pensar. Y ese movimiento es el que debería llevarte a la victoria.

Pero el kata en sí mismo está muerto, no vale para nada más. Es un mensaje cifrado, un mapa que te da la llave para abrir la verja que da al campo. Pero una vez abierta la verja el campo lo has de recorrer tú. Y el campo es muy grande. Y hay muchos caminos y senderos. Unos llevan a buen puerto y otros no. Y es fácil perderse. Y para eso existen los katas, para cuando te sientes perdido. Entonces, simplemente sacas tu mapa de la mochila –ese kata guardado- y regresas al buen camino.

Buffu Ikkan

Dani Esteban –Kôryu-
Instructor Shidoshi 13º dan Bujinkan Dojo
Bujinkan Bushi Dojo Barcelona
E-mail perso: danikoryu@yahoo.com

 

 

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